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octubre 18, 2011

Una nota respecto del gasto en salud de los hogares en la Region del Bio Bio

Desde la primera mitad de la década de los ochenta, las prestaciones de salud en nuestro país son responsabilidad de instituciones públicas y privadas. Es así como cada trabajador al iniciar su vida laboral debe decidir si afiliarse al sistema público (FONASA), o bien, al privado (ISAPRE).
En estos casi treinta años de vida, el sistema mixto ha experimentado un cambio en su estructura. De los antecedentes disponibles en la Superintendencia de Salud, se evidencia que durante el periodo 2001-2009 las prestaciones totales del sistema se incrementaron en 133,2%, lo que se traduce en que éstas bordearon los 90 millones en 2009. Según tipo de prestación, las Atenciones médicas se reparten casi equitativamente entre ambos sistemas, mientras que Exámenes de diagnóstico y terapéuticos, Procedimientos diagnósticos y terapéuticos e Intervenciones quirúrgicas manifiestan una clara tendencia en favor del sector privado. En 2009, la participación del sector privado en estas últimas tres prestaciones alcanzó un 57%, 63,7% y 74%, respectivamente.
A nivel nacional, la cobertura en salud, medida por el número de beneficiarios (i.e., afiliados más cargas), exhibe una tendencia al alza en el sistema público alcanzando un 73,5% en 2009. El sistema privado, por su parte, muestra un tenue repunte tras una marcada tendencia a la baja iniciada en 1999, registrando una participación del 16,3% en 2009.
La cobertura en salud al interior de la Región del Bío Bío, al igual que a nivel país, está principalmente dominada por el sistema público (ver cuadro 1). Por otra parte, la mayor proporción de beneficiarios del sistema privado se concentra en los territorios urbanos. De acuerdo a la información disponible en 2009, tal concentración espacial era la siguiente: Pencopolitano (15,2%), Chillán (13,1%) y Bío Bío Centro (10,8%).
Dado lo anterior, es posible analizar, bajo un contexto regional, los alcances de la decisión de adoptar un plan privado o público de salud por parte de una familia. Para analizar tal interrogante es factible estimar la proporción del ingreso que los hogares de nuestra región destinan para cubrir sus requerimientos de servicios de salud. Para ello, se debe, en primer lugar, configurar los escenarios de análisis, los cuales se componen de cuatro hogares que deben decidir el plan de salud a contratar, cuyas características son las siguientes: Tipo 1: Hogar compuesto por un joven matrimonio (o pareja) sin hijos, cuya edad fluctúa entre los 30 y 35 años; Tipo 2: Hogar compuesto por un joven matrimonio (o pareja) de 30-35 años con dos hijos (una niña o niño menor de cinco años y un infante menor de un año); Tipo 3: Hogar compuesto por un matrimonio (o pareja) de 50-55 años con una hija y un hijo cuyas edades fluctúan entre los 20 y 24 años; Tipo 4: Hogar compuesto por un matrimonio (o pareja) de 55-60 años con hijos mayores de 24 años (i.e., sin cargas familiares).

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marzo 16, 2009

Una Mirada al Mercado Crediticio de la Región del Bío Bío


En la última reunión de política monetaria del día 12 de marzo, el Banco Central acordó reducir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 250 puntos base, situándola en 2,25% anual, nivel que no se repetía desde el 12 de noviembre de 2004, constituyendo la tercera reducción de la TPM en el presente año.

Esta agresiva medida de política reafirma el sentir actual de la Autoridad Monetaria por contribuir a la reactivación económica y disminuir los efectos recesivos de las restricciones crediticias impuestas por la política contractiva seguida el pasado 2008 con objeto de aplacar el comportamiento alcista experimentado por la inflación nacional. Considerando que en la actualidad el precio del petróleo es un tercio de su máximo valor alcanzado durante el segundo semestre de 2008, que el gasto fiscal crece a una tasa que se encuentra en sintonía con las proyecciones de crecimiento, y que la demanda de dinero ha reducido su ritmo expansivo, ésto ha configurado un escenario de menores presiones inflacionarias en el mediano plazo, otorgándole al Banco Central holguras suficientes para contribuir al proceso de estabilización de la economía nacional durante el periodo de crisis financiera mundial.

Por su parte, autoridades de Gobierno han puesto el acento en la conjunción de voluntades de distintos sectores con la finalidad de afrontar en mejor pie la crisis que afecta a nuestro país y que ha agudizado paulatinamente el proceso de desaceleración que experimenta la economía chilena desde el tercer trimestre de 2007.

En este sentido, el sector financiero chileno ha estado en el ojo del huracán, recibiendo constantes "recomendaciones" para traspasar a sus clientes las continuas bajas en la tasa de interés que ha realizado el instituto emisor, y no restringir el acceso al crédito de los mismos con el fin de no deprimir en demasía la demanda interna. Dados estos antecedentes, es valioso indagar en qué pie se encuentra el mercado crediticio de la Región del Bío Bío.

De acuerdo a información de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), a diciembre de 2008 el país contaba con 819.140 deudores comerciales, de los cuales 69.319 pertenecen a la Región del Bío Bío. De igual forma, la deuda comercial nacional ascendía a 49.890 miles de millones de pesos,
mientras que su contraparte regional equivalía a MM$ 1.335. En esta última, el 6% corresponde a micro deuda, menor a 500 unidades de fomento (UF), el 19,5% a pequeña deuda, inferior a 4.000 UF, el 17,9% a mediana deuda, menor a 18 mil UF, el 29,3% a gran deuda, menor a 200 mil UF, y el 27,3% a mega deuda, que supera las 200 mil UF.

Respecto del costo del crédito, éste sigue siendo alto, no reflejando aún la reducción en la tasa rectora. En efecto, a enero del presente año la tasa de interés anual para operaciones menores a las 200 UF ascendía a 42,6% para las líneas de crédito, 50,6% para las tarjetas de crédito, y 30,2% para los créditos de consumo.

No obstante el costo para acceder a los recursos, las colocaciones en la Región mostraron un ritmo de crecimiento promedio superior al 16% durante 2008, dando señales de una leve desaceleración a partir de septiembre del citado año. A noviembre de 2008, la Región concentraba el 4,5% de las colocaciones nacionales, que sumaban MM$70.624,6; luego de la Región de Valparaíso (4,7%) y de la Región Metropolitana (75,1%). De éstas, sólo tres instituciones, Banco Santander, Banco de Chile y Banco Estado, aglutinan dos tercios de las colocaciones regionales. De igual forma, los centros urbanos Chillán, Los Ángeles, Concepción y Talcahuano concentran más del 90% de las colocaciones regionales.

Desde una perspectiva sectorial, las actividades económicas que concentran, en promedio, las colocaciones en la Región son Servicios Comunales (25,4%), Silvoagropecuario (14,5%), Servicios Financieros (12,8%), Construcción (13,7%) y Comercio (12,3%).

Finalmente, cabe señalar que los créditos de consumo e hipotecarios son variables altamente sensibles a las expectativas de ingreso futuro por parte de los consumidores. En el caso de los créditos de consumo, éstos exhiben en la Región un comportamiento de desaceleración que se presenta desde el cuarto semestre de 2006, creciendo tan sólo un 1,1% durante el cuarto trimestre de 2008 en relación al trimestre anterior, y un 7,9% en relación a igual trimestre de 2007, y alcanzando los MM$679 a fines de 2008.

Por otra parte, la situación en los créditos hipotecarios regionales es algo diferente. Luego del boom experimentado durante 2006, éstos siguen creciendo alrededor del 4,5% por trimestre, situación que se repite a nivel nacional, no dando señales, aún, de contracción económica, alcanzando los MM$1.025 a fines del pasado año.

En síntesis, podemos afirmar lo siguiente respecto de lo enunciado:
  • El sistema financiero aun no traspasa los recortes en la tasa de interés a sus productos tradicionales, i.e., líneas de crédito, tarjetas de crédito, créditos de consumo;
  • A pesar de los altos costos, las colocaciones regionales siguen expandíéndose a un ritmo sostenido, promediando un crecimiento del 16,4%;
  • Las colocaciones se concentran espacialmente en los centros urbanos de la Región;
  • A nivel de variables financieras sensibles a la actividad económica, los créditos de consumo muestran una fuerte contracción en la Región creciendo tan sólo un 1,1% durante el cuarto trimestre de 2008 en relación al trimestre anterior.
  • Los créditos hipotecarios regionales, en cambio, aún no muestran señales claras de restricciones, lo cual ayudaría a cubrir el considerable stock de viviendas que existe en las urbes regionales.

En tanto, sólo queda esperar cuan gradual será el cambio de actitud del sistema financiero respecto del presente escenario de política económica, de manera tal de no repetir los errores cometidos durante la crisis asiática respecto de la excesiva cobertura frente al riesgo, lo cual limitó en demasía el acceso a fuentes de financiamiento. Errores que sumieron en un letargo al sistema empresa nacional y regional.

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julio 18, 2008

Expansión del Gasto Público e Inflación: ¿Cuán fuerte es la relación?

Inflacion Subyacente y Crecimiento Gasto Publico Ejecutado
Las últimas cifras económicas en Chile configuran un panorama poco alentador. En efecto, en junio la inflación en 12 meses alcanzó el 9,5% (8,7% en su medida subyacente), y a diciembre de 2007 este indicador ya supera el rango meta instaurado por el Banco Central (4,3% de variación en el periodo diciembre 2007/junio 2008). Por su parte, las cifras de actividad económica indican un crecimiento de 3% para el primer trimestre comparado con igual periodo del año anterior, y una expansión de 2,1% del IMACEC en doce meses registrada en mayo pasado. Todo lo anterior da señales de alerta que Chile esté experimentando un proceso de estanflación, el cual, de acuerdo a la teoría económica, implica un débil y errático crecimiento económico junto con continuas alzas en el nivel de precios, fenómeno que paulatinamente se hace evidente de acuerdo a la evolución de tendencia que exhiben ambas variables a partir del segundo trimestre de 2007.

Por otra parte, en la pasada reunión de política monetaria del día 10 de julio, el Banco Central acordó incrementar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 50 puntos base, situándola en 7,25% anual, lo cual redundará en el mediano plazo en un incremento del costo de las fuentes de financiamiento que ofrece el mercado, e.g., créditos de consumo, créditos hipotecarios, tarjetas de crédito. La decisión se tomó sobre la base de antecedentes externos, tales como la débil situación de las economías desarrolladas, la inestabilidad de los mercados financieros y el elevado precio del petróleo. Entre las razones de corte interno se mencionan los incrementos en el costo de la energía, de los alimentos y de las expectativas de los agentes respecto de la evolución futura de la inflación en Chile.

Adicionalmente, las medidas de inflación subyacente exhiben una preocupante tendencia al alza, lo cual indicaría que existe un componente interno que estaría presionando el aumento de precios. En este sentido, los dardos apuntan hacia el expansivo comportamiento que exhibe el Gasto de Gobierno durante los últimos años. Antes de emitir un juicio al respecto, es menester entregar una serie de antecedentes que caractericen la evolución del consumo de Gobierno durante las últimas décadas.

El Gasto de Gobierno, como porcentaje del PIB real, exhibe un comportamiento disímil entre décadas. Es así como esta razón muestra una notable expansión durante gran parte de la década de los setenta, periodo en el cual tal razón superó el 25%. Dado el fuerte ajuste fiscal, como consecuencia del paquete de medidas aplicadas durante el Gobierno Militar para estabilizar la economía, la razón Gasto Público/PIB sufrió un notable descenso hacia niveles cercanos al 16% hacia fines de la década de los ochenta. Durante la década de los noventa y principios de este nuevo siglo, el indicador se ha mantenido relativamente estable en torno al 12%, lo cual da cuenta de un responsable manejo de las finanzas públicas.

Lo anterior se ve reflejado en las tasas de crecimiento real del Gasto Público durante el periodo señalado, siendo el periodo de mayor crecimiento y volatilidad la década de los setenta. Por otra parte, el Gasto Público en términos nominales experimentó un comportamiento descendente durante la década de los noventa, pasando desde una expansión del 33% en 1991 a un crecimiento del 5,3% en 2003, periodo a partir del cual este componente de demanda agregada ha comenzado a crecer por sobre el producto. Es así como el Gasto Público se expandió un 6,1%, 9,3%, 10,2% y 12,6% durante el periodo 2004-2007, y de acuerdo al presupuesto aprobado por el Congreso Nacional, el Gasto Fiscal tendría un crecimiento del 11,9% durante el presente 2008.

Respecto de la composición del Gasto Público en función de las áreas prioritarias de Gobierno, es decir, Vivienda, Educación y Salud, ésta muestra un comportamiento relativamente estable durante el periodo 1997-2007, de acuerdo a los antecedentes entregados por la Dirección de Presupuestos (DIPRES). En concreto, en el año 2007 Vivienda representó el 5,5% del Presupuesto Total, Salud el 15,9% y Educación el 17,2%. No obstante, es valioso notar que los fondos asignados a estas partidas presentan un incremento del 142,4%, 201,9% y 169,3%, respectivamente, durante el mencionado periodo.

De acuerdo a los antecedentes anteriores, el fuerte ritmo expansivo que manifiesta el Gasto Fiscal, superando con creces a la actividad económica, genera claras presiones en la demanda interna, lo cual se traduce inevitablemente en inflación. Esto queda en evidente manifiesto al analizar la evolución experimentada por la tasa de inflación subyacente y la tasa de crecimiento en doce meses del Gasto Público ejecutado, variables que exhiben una tendencia ininterrumpidamente alcista a partir del mes de agosto de 2007. Durante este mes, la tasa de inflación era de 4,2% y el gasto ejecutado crecía un 12,7%. A mayo del presente año, estos valores ascendieron a 8,4% y 19,7%, respectivamente.

Sobre la base de lo planteado, es claro que el fenómeno inflacionario que exhibe Chile no tiene una raíz puramente externa, sino que el Gasto Público ha contribuido a fortalecer este proceso que atenta sobre el poder adquisitivo de las personas de menores ingresos. Es de esperar que el Presupuesto de la Nación que se proponga para 2009 posea una expansión "moderada" y que el Ministerio de Hacienda lo elabore a partir de proyecciones económicas que se encuentren en sintonía fina con las del Banco Central y de analistas especializados. De no ser así, en el panorama futuro se avistan los siguientes hechos:
  • Incrementos de la TPM, de mantenerse las condiciones externas, i.e., alzas en el precio del petróleo e inestabilidad financiera internacional.
  • Lo anterior traerá consigo un incremento del diferencial de tasas con la economía estadounidense, generando nuevas presiones a la baja del tipo de cambio.
  • Desacelerar definitivamente la actividad económica, lo cual instauraría el proceso emergente de estanflación nacional.
  • Y, finalmente, una pérdida de competitividad internacional producto de la apreciación del tipo de cambio real, hecho que en la literatura económica se conoce como el efecto Salter-Swan.

No obstante lo anterior, la evolución del Gasto Público finalmente
estará en manos del Ministro de Hacienda.

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mayo 10, 2008

El Escenario Económico que enfrenta la Política Monetaria del Banco Central

Tasa de política monetaria de Chile y Estados Unidos
El Consejo del Banco Central de Chile en su Reunión Mensual de Política Monetaria del pasado jueves 8 de mayo decidió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 6,25% anual. Dentro de las razones esgrimidas por la autoridad monetaria se encuentran las siguientes:
  1. En el ámbito externo, la evolución de Estados Unidos aún es preocupante, y los precios de los \emph{commodities} siguen en alza, en especial el petróleo cuyo precio supera los US$100 el barril.
  2. En el ámbito interno, destacan el débil crecimiento experimentado por la economía nacional durante el mes de marzo y el ritmo inflacionario que continua con su comportamiento alcista.


Respecto del escenario externo, la situación que experimenta Estados Unidos es preocupante, no obstante, en el último periodo han comenzado a aparecer señales de recuperación. En efecto, durante el primer trimestre de 2008 la economía estadounidense creció un 2,5% respecto de igual periodo de 2007 lo cual supera el piso de expansión de 1,5% registrado durante el primer trimestre de 2007 dando pie a expectativas de mayor estabilidad en la actividad económica del citado país.

Por otra parte, el índice accionario Dow Jones registró durante abril una rentabilidad anual de 0,5%, transformándose en el punto de inflexión de la seguidilla de caídas en la rentabilidad anual que tuvieron lugar durante febrero y marzo de 2008, las cuales ascendieron a -1,7% y -0,6%, respectivamente. Adicionalmente, la rentabilidad anual del índice tecnológico NASDAQ mostró en abril una caída de 3,5%, la cual es inferior a las registradas durante los dos meses previos, cuyas contracciones alcanzaron un 6,2% y un 6,1%, respectivamente. En síntesis, estos antecedentes auguran una reducción en el mediano plazo de la volatilidad experimentada por los mercados financieros internacionales.

Respecto del escenario interno, la situación es diametralmente opuesta. La última cifra de IMACEC para el mes de marzo reporta un crecimiento anual de 0,7%, en el cual influyó de manera negativa el efecto de dos días hábiles menos sobre las actividades Industria y Comercio y la caída de la actividad minera y del valor agregado de la generación eléctrica. Lo cual confirma la desaceleración que experimenta la actividad económica nacional a partir del segundo trimestre de 2007.

En efecto, la expansión de 6,2% del primer trimestre de 2007 se ve lejana comparada al 3,1% del primer trimestre del año en curso. Lo único positivo que se desprende del análisis de los componentes de demanda agregada es el comportamiento del consumo privado de bienes durables y de la inversión privada, variables que registraron durante el cuarto trimestre de 2007 un crecimiento anual de 17,6% y 16,9%, respectivamente.

En esta misma línea, la inflación doméstica continua en su senda expansiva, fenómeno que de manera paulatina se fue instaurando en el escenario económico local a partir de mayo de 2007. De acuerdo a las cifras entregadas por el INE para el mes de abril, la inflación acumulada durante 2008 alcanza el 1,6% y la variación a doce meses la sitúa en un 8,3%, es decir, más de cuatro puntos porcentuales por sobre el rango superior de la meta inflacionaria.

Por su parte, la medida subyacente de inflación, la cual aísla el efecto de shocks de combustibles y hortalizas y que es empleada por el Banco Central para determinar su accionar, exhibe una tasa de crecimiento anual de 8,1% y un 2,8% acumulado hasta abril. Esta última cifra casi triplica el 1,1% acumulado registrado en abril del año pasado.

Todo lo anterior configura un panorama bastante complicado para la autoridad monetaria, la cual durante los próximos meses se encontrará en la disyuntiva de subir o no la tasa de instancia monetaria con el objeto de controlar la evolución de los precios internos y anclar las expectativas inflacionarias al rango meta. Al parecer, la mejor alternativa no es aumentar la tasa, de hacerlo el ente emisor se vería enfrentado a las siguientes situaciones:
  • Se incrementará el diferencial de tasas con la economía estadounidense, generando nuevas presiones a la baja del tipo de cambio, anulando de esta forma los efectos de su política orientada a proteger al sector exportador.
  • Contraer la demanda agregada, en especial el consumo privado mediante el encarecimiento del endeudamiento y frenar el ritmo expansivo que exhibe la inversión privada, lo cual acentuaría la desaceleración que experimenta la actividad económica nacional
  • Una casi nula respuesta de la inflación a las modificaciones de la tasa de interés, debido a que la primera es provocada principalmente por shocks de oferta, i.e., incremento del precio del petróleo, incremento del costo de la energía, y no por expansiones de la demanda agregada.

No obstante lo anterior, la decisión de modificar la TPM en el mediano plazo finalmente estará en manos del Consejo del Banco Central.

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